Confieso que cada vez que voy al Carrefour a hacer la compra supone para mi, lo mismo que intentar acabar un sudoku de nivel 12. Es como un encaje de bolillos. En primer lugar eligiendo los productos y su cuantía para que cuando llegue donde la cajera los ojos no se me queden igual de abiertos que a un Furby por el importe.
En segundo lugar porque mentalmente tienes que ir pensando según vas comprando, cuando vas a ir comiéndotelo, y cuando lo vas a guisar para que no se te caduque y vaya a la basura. Por qué? Porque absolutamente casi todo viene en tamaño familiar, que por cierto deben ser familias que comen mucho, porque madre mía, qué cantidades. Y si no hay un tamaño familiar ya se encarga el hipermercado en ponerte las ofertas 3x2, o el famoso 2ª unidad de precio, que es la tendencia actual, y que no viene siendo más que una técnica de marketing para que compres más. Si te llevas una te sale el doble de cara durante la promoción. Si te llevas dos, te ahorras unos céntimos en comparación a si compraras el producto a precio normal. Así que al final compras dos para que no te den un palo, y el supermercado aunque gane unos céntimos menos de beneficio por cada producto, se