Llegamos a la madre de los corderos de los
viajes. Un destino que ha sido, es y será
tendencia siempre. Porque es lo más de lo más y no se es persona completa en esta vida si no has visitado al menos una vez
New York. En mi caso, ya voy contando con los dedos de la segunda mano las veces que he estado.
Siempre hay buenas ofertas para viajar a New York, dependiendo de la época del año en la que vayas. El vuelo directo, son 7 horas, y roza el tiempo justo en el que empiezas como los niños pequeños a mirar el reloj preguntándote "¿pero cuanto queda.....?", o bien a molestarte ya todo y no saber cómo ponerte. Cuando ya no puedes más....has llegado. Ojo que muchas compañías ofrecen vuelos más baratos con escala, pero esto debería estar penado por las Naciones Unidas, porque entre vuelo de conexión y escalas, te juntas con 12 horas. A la ida, ni te das cuentas, pero a la vuelta, te estarás acordando de este post.
Recomendable realizar el
viaje entre los meses de abril y octubre. En verano hace bastante calor, pero a mi personalmente no me importa. En Madrid o Albacete, en verano entendemos perfectamente a los pollos cuando los metemos en el horno Fagor. Una vez en mi vida, hice el viaje a finales de Enero, y me dije a mi mismo: "por mucho que me guste está ciudad, a mi no me pillan más en estas fechas", porque cagarse de frío es poco. 20 grados bajo cero a pleno sol, a mi me parecía materialmente imposible.
Pero bueno vamos al meollo de la ciudad. De todos los barrios el que tiene más chicha es Manhattan. No se me ha ocurrido ir al Bronx a ver donde nació JLO, ni a Queens, porque en Manhattan hay demasiado que hacer. Si que es recomendable que te acerques a la zona de Williamsburg en Brooklyn. Es un sitio de
tendencia sobre todo en plan moderno artisteo intelectual, y un poco perroflautero. Pero